Reseña: «Los últimos días de Nueva París.»

Si te preguntas cómo es una novela surrealista, no busques más. «Los últimos días de Nueva París» es tu respuesta.


Antes de empezar esta reseña he de admitir dos cosas: jamás había leído nada surrealista y escogí este libro porque me llamó la atención su título y portada. No fue una compra meditada o consultada. Aunque tampoco fue una mala compra.

Lo cierto es que China Miéville ha conseguido despertar en mi una gran curiosidad por éste tipo de novelas. Sin embargo, esto no sucedió hasta que pasaron un par de días desde que había terminado la lectura y digerido el contenido. Pero no os preocupéis que todo tiene explicación.


Si algo ha conseguido «Los últimos días de Nueva París» ha sido desconcertarme y maravillarme a partes iguales. 




En primer lugar, no sabría cómo hacer una sinopsis de ésta novela. A tal punto llega mi desconcierto. Lo que sí puedo decir es lo siguiente: nos encontramos con una Paris invadida por los Nazis que mezcla realidad y fantasía de una forma exquisita. Una ciudad donde el arte cobra vida de forma literal. Sí señores, las obras de arte salen a la calle para defender o derrumbar la ciudad. Todo depende de quien controle el arte.



¿Lo bueno?

El autor británico demuestra una capacidad increíble para llevar la combinación entre realidad y fantasía a un indudable éxito. 
Las descripciones de cada lugar están hechas con tanta naturalidad y exactitud que si cierras los ojos puede imaginarte caminando por las destrozadas calles de París. Además, la cantidad de referencias y el contexto artístico hacen de este libro una maravilla de lectura.

Se convierte en una lectura donde cada vez que pasas la página te encuentras expectante sobre qué otra genialidad puede aparecer en la historia.

¿Lo malo?

Si te pasa como a mí y no estás acostumbrado a leer surrealismo, el principio es un caos. Recuerdo que cuando acabé el primer capítulo iba perdida pero cuando terminé el segundo no sabía qué hacer. Sin embargo, la narración caótica forma parte de la misma historia y es lo que le da encanto.

Y, seguramente el punto más flojo para mí, los saltos temporales. En general no me suelen importar. En este caso me desesperaban. No porque no estuviesen justificados o bien llevados, sino porque con tanto surrealismo a veces me costaba sumergirme en la historia. Los saltos temporales no ayudaban. Es cierto que dotan a la historia de un contexto absolutamente necesario. Sin embargo, también hacen que la narración se vuelva algo pesada.

En resumen, una buena forma de iniciarse en la narrativa surrealista pero hay que tomarlo con ganas. Antes he afirmado que fue una compra impulsiva pero no por ello me arrepiento. Me costó cogerle el hilo a la historia y, en por un momento, pensé que no lo retomaría pero me equivoqué. Los hechos históricos mezclados con la fantasía son lo que aportan el toque de misterio necesario para seguir leyendo.

¿Habéis leído el libro? ¿Alguna novela surrealista? ¿Qué os parece el género?¡Contadme en los comentarios!

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