El rechazo también es importante.

Existen muchos tipos de rechazo: profesionales, emocionales, físicos, culturales...


¿Cuántas veces has sufrido un rechazo? No importa de qué tipo haya sido, siempre duele. Es cierto que en la mayoría de ocasiones es algo negativo. Pero no tiene porqué serlo todo el tiempo. Existen, según mi opinión, algunas situaciones en las que el rechazo nos puede enseñar algo.

Debido al sistema educativo actual y a la sociedad en la que vivimos hemos aprendido que ser rechazado está mal. No porque alguien se esté oponiendo a nuestras ideas o nos esté discriminando de alguna forma. Hoy en día ser rechazado está mal porque implica que se ha fallado. ¿En qué momento el rechazo y el fracaso se convirtieron en tan buenos amigos? Probablemente en el momento en que ser el primero es lo único que importa. ¡Qué más da tu felicidad! Eres el mejor/más importante/primero de la fila.

Es de esta forma como se consigue crear a generaciones de personas inseguras y con un miedo voraz a fallar. Y esto lo digo porque lo sé, lo he vivido en mis carnes.

Recuerdo que durante mis años en la universidad mis profesores siempre insistían en que una vez graduados, iba a ser duro. Que no iba a haber una horda de empresas esperando con las puertas abierta, condiciones maravillosas y un suelo envidiable esperándonos. Porque no es así como funciona. Lo que nos esperaba eran muchas entrevistas, muchos nervios y, como es lógico, bastante rechazo. Y considero que nosotros fuimos afortunados por tener profesores que nos pusieran en situación porque conozco gente que no era (o no quería ser) consciente de esa situación. Creedme, la caída a la realidad fue muy dura para algunos.

Y pese a toda esa preparación, la caída siempre duele. Recuerdo las entrevistas, los nervios y, sobre todo, recuerdo el rechazo. Recuerdo la sensación de pensar "quizás no sirvo para esto", dudar de cada decisión que tomas. Incluso las que no están relacionadas con tu vida laboral. Agarrarse a cualquier clavo ardiendo por querer probar algo. Y ese es el problema del rechazo: te convierte en algo que no eres y te deja con la duda de ¿serviré para algo? Por eso es tan importante aprender a lidiar con ello.


Aprender a lidiar con el rechazo nos ayudará a conseguir una vida, como mínimo, menos convulsa.




En mi caso, me costó un par de meses y varios rechazos pero lo conseguí. Hubo una temporada dura y mala, es cierto. Pero luego se supera y se sigue adelante. Aunque admito que no fue fácil después me empecé a sentir mucho más YO de nuevo. Así que aquí van unos consejos, para nada profesionales porque no soy psicóloga, que me sirvieron para superar el rechazo:



  1. Hablar con alguien cercano. Explicarle a alguien de tu familia, tus amigos o tu pareja como te sientes. Verbalizar cual es tu problema ayuda a ponerlo en perspectiva. En mi caso, una vez empecé a hablarlo no podía parar. Me di cuenta de que realmente me suponía más problema de lo que pensaba en un primer momento pero también me ayudó a darme cuenta que no era tan grave como pensaba.

  2. Haz algo en lo que seas bueno. Esta parte parece absurda pero es importante. Empezar un proyecto o hacer algo en lo que sabes que eres bueno ayuda a no hundirse. No eres inútil, saber hacer cosas. Recuérdalo.

  3. No te compares. Probablemente conozcas gente a la que le ha ido de maravilla nada más terminar la universidad. Alégrate por esas personas. No significa que sean mejores, solo que han encontrado su camino.

  4. Todo sueño es válido. No necesitas ser el mejor para ser válido. Cualquiera de la fila es una persona capaz. Lo alto o lo bajo que se encuentre cada uno también depende de la ambición. Mucha o poca ambición, no importa. Conozco gente que con menos ambición es muy feliz. No hay nada mal en no querer ser el primero si eso te hace feliz.

  5. No existe el Plan Perfecto. Hay que aprender a lidiar con las situaciones como se nos presentan en la vida. Este fue el punto que más me costó. Probablemente porque soy demasiado perfeccionista en ocasiones y cuando algo no va según mis planes, me pongo algo histérica. Sin embargo, una vez aprendes a seguir planeando pero no hundirte si tus planes se tuercen, vives mucho mejor.


Como veis, el rechazo no tiene porque ser malo. Se crece y se madura, se busca crecer profesionalmente y nos obliga a aprender a adaptarnos. Aunque parezca algo cruel creo que es una lección de vida importante. Una a la que parece que se le tiene miedo. No eres más débil por haber experimentado rechazo. Todo lo contrario, del rechazo se aprende y ya lo dicen:



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