Por 13 Razones: más allá del bullying.

La nueva serie de Netflix "13 Reason Why" ("Por 13 Razones" en español) ha revolucionado a todo el mundo: fuera y dentro de las Redes Sociales.


Para aquellos que, extrañamente, no hayan oído hablar de esta serie. Aquí va el trailer:

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Sí. Se trata de una adolescente que se ha quitado la vida y ha dejado 13 cintas que deben ir pasando por una serie de personas. En cada cinta cuenta una razón por la cual lo hizo.

La serie está basada en el bestseller, con el mismo nombre, de Jay Asher. Y digo basada porque, como la mayoría de adaptaciones, existen diferencias entre ambos. Pero no es momento de entrar en ello.

Aunque a primera vista puede parecer una serie orientada a un público joven; debería ser vista por adultos también. Sobre todo por aquellos que tienen hijos adolescentes. La pena y agonía de los padres de Hannah son, posiblemente, las partes más dolorosas de esta serie para cualquiera que tenga hijos. Por eso, justamente por eso, es importante. No solo ilustra (quizás con un dramatismo exagerado en ocasiones) a lo que se enfrentan los adolescentes hoy en día, sino que también muestra como afecta la rabia de unos padres que no saben por qué su hija hizo lo impensable.

Pero si tuviese que recomendar esta serie por una sola razón sería la siguiente: no se centra solo en condenar el bullying; también condena la indiferencia. La parte más brillante, además del formato, es que nos muestra una realidad que muchas veces no queremos ver: cuando apartamos la mirada de un problema ajeno, nos convertimos en parte del problema.

Como punto estrella, sin duda alguna, la magnífica actuación de Kate Walsh. Desgarradora y dolorosa como solo una madre que ha perdido a su única hija puede ser. Consigue transmitir esa desazón que le provoca la ignorancia del por qué.

¿Lo peor? En ocasiones he sentido que se convertía a Hannah en la villana y se planteaba el suicidio como una forma de venganza, no como la vía de escape de una joven desesperada.

Vamos a dejar algo muy claro:

          EL SUICIDO NUNCA ES LA SOLUCIÓN.

JAMÁS.


En resumen, una serie dura de ver pero necesaria. Se podrían haber hecho algunas cosas mejor, como siempre. Sin embargo, la forma de llevar la historia y el mantener la curiosidad del espectador durante 13 capítulos es algo muy notable. ¿Elementos predecibles? Sí; pero bien llevados.
Muy recomendada. 

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