Escritura Creativa: "Sácame de mis casillas"

¡Hola a todos! 

Ante todo, quiero dar las gracias a las personas que han participado en el Primer Reto :)
Al final podréis encontrar el enlace para acceder a la Colección de Relatos.


También publicaré mi Relato en este entrada pero antes os dejaré el próximo reto:


«Sácame de mis Casillas»
  • Escoged a un personaje cualquiera: un chef, una niña pequeña, un paseador de perros... 
  • Pensad en qué cosas deben pasar para que vuestro personaje pierda los papeles y se ponga de los nervios. 
  • ¡Hay que sacarle de sus casillas cómo sea! 
  • El relato puede terminar con la situación resuelta o en el mismo momento en que el personaje pierde su compostura. 
  • ¡A divertirse creando!

No existe ninguna restricción sobre el género de la historia, todas las ideas son bienvenidas. Os voy a dejar aquí las indicaciones sobre cómo participar por si hay algún despiste: 
  • El segundo día de cada mes se publicará un Reto de Escritura. Cada uno girará entorno a una temática o un género.
  • Cualquiera puede participar en esta sección.
  • Para poder participar hay que enviar las historias 3 días antes (mínimo) del día de publicación al siguiente e-mail: escrituracreativa@notjustsoordinary.com 
  • El tema del e-mail debe ser "Reto Creativo 1/2/3..." - Adjuntar el archivo o enlace al blog donde se publicará. - Si no tenéis Blog incluir vuestro nombre de publicación. 
  • Las historias se publicarán el mismo día que se anuncie el siguiente Reto.
  • El límite son 2 hojas de Word. 
Recordad que para cualquier duda podéis dejar un comentario aquí o escribir a escrituracreativa@notjustsoordinary.com 

«Los Zapatos Desconocidos»

Lo primero que hago cuando suena el despertador es cubrirme el rostro con la almohada. No debería haberme quedado leyendo hasta las tantas. Con un suspiro de resignación apago la maldita cosa infernal y me incorporo. Mi habitación no es un palacio pero es acogedora. Excepto cuando mi vecina decide traer visita. No me malinterpretéis, ¡viva la revolución sexual! Pero cuando te levantas a las 7 para trabajar, prefieres que se revolucione a la hora de la siesta cuando ni su marido ni tú estáis en casa. 

Estoy a medio camino del baño, ya que he perdido varios preciados minutos empanada, cuando me fijo en unos zapatos colocados al lado del armario. Frunzo el ceño intentando recordar cuándo los compré. Son planos, blancos con unas tiras grises que se cierran alrededor del pie. Son bonitos y totalmente mi estilo pero no recuerdo haberlos comprado. Decido no darle más importancia y empezar a mover el trasero o llegaré verdaderamente tarde a trabajar. 

No me da tiempo a desayunar así que ya pillaré algo por el camino. Corro hacia la entrada para colocarme los zapatos y casi puedo oír la voz de mi madre “¡No entiendo cómo puedes andar descalza por la moqueta!”. Sonrío por el pensamiento pero pronto salgo de mi ensimismamiento cuando no encuentro el par de zapatos grises que busco. ¡Venga ya! No tengo tiempo de cambiarme, hoy tengo una reunión y con este conjunto solo le van esos zapatos. Gruño frustrada y decido echarme una carrera hasta mi habitación. Quizás los misteriosos zapatos venían en el paquete que me envío mi hermana la semana pasada. Lo cierto es que estaba tan agotada que simplemente saque las cosas sin fijarme bien. De un zarpazo cojo los zapatos y me los coloco. Ni me aprietan ni me vienen sueltos así que tendrán que servir para hoy. 

Mientras me dirijo al metro decido que pararé en el café enfrente de la oficina. Sin café no hay productividad. Voy repasando la presentación en mi móvil mientras subo. Solo tengo cuatro paradas hasta mi trabajo, así que no tengo tanto tiempo como me gustaría. Estoy tan concentrada que cuando de repente hay frenazo en seco acabo encima del chico apoyado en la barra central. Levanto mi cabeza rápidamente para disculparme, roja de vergüenza y me quedo sin palabras.

- ¿Está bien? - Me pregunta con el ceño fruncido.
- Sí, sí… - Respondo rápidamente y me vuelvo a mi sitio. 

Miro a mi alrededor confundida. ¿Es Carnaval? Porque a mi alrededor hay varias personas con máscaras de animales. El mismo chico que me ha salvado de un ridículo público casi me mata del susto. Su máscara está muy conseguida. Con un pico de águila pulido, y plumas cubriéndolo. Debe haberle costado una pasta. 
Vuelvo a mirar a mi alrededor pero nadie más parece prestarles atención a las máscaras. Hay dos señoras hablando animadamente aunque lo único a lo que le presto atención es a sus plumas azules, que se alzan cuando se emocionan. Parecen pavos reales. 

Debe ser una fiesta muy popular porque cuando salgo a la calle veo a varias personas más disfrazadas con máscaras. Me acerco corriendo al café y espero mi turno. 

- ¿Lo de siempre? - Me pregunta Maya, la barista de siempre con una sonrisa. Aunque esta vez está más acentuada por los bigotes que le sobresales por los lados. Me quedo mirándola más de lo que es políticamente correcto. Ella se remueve incómoda.
 - ¿Hola? 
- Eh… Sí, sí. - La chica sonríe y se dispone a cobrarme. Miro a mi alrededor pero nadie más parece estar prestando atención a las máscaras. - Oye Maya, ¿es el día de los animales hoy o algo? - Le pregunto mientras saco la cartera para pagar. 
- ¿El Día de los Animales? - Pregunta ella extrañada. - No que yo sepa… 
- ¿De qué va lo de las máscaras entonces? - Pregunto confundida. 
- ¿Las máscaras…? - Me devuelve la mirada confundida ella. 
- Sí, venga ya, te pones la máscara de gato porqué sí ¿o qué? - Le contesto divertida. Entonces los ojos de Maya se abren de par en par y se acerca rápidamente. Cuando me acerco a ella me sisea con furia y yo la miro sorprendida. 
- No vuelvas aquí. Yo pensaba que sabías ser discreta. - Me suelta las palabras con rabia y me ignora par atender al siguiente cliente. 

Qué narices… No entiendo qué le pasa a Maya, siempre he sido amable con ella. Le dejo las mejores propinas también. Decido no darle más vueltas y entro en la oficina. Sí que debe ser una fiesta famosa, incluso aquí hay gente con ellas. Me apresuro a entrar en mi oficina y consumir el café a velocidad infernal. Estoy acabando de recoger mis cosas para la reunión cuando Stacy, mi secretaría, entra corriendo. 

-¡Los de Fibret han aparecido antes! - Me dice al borde de un colapso. 
- Vale, tranquila. Ya lo tengo todo. - Le paso unos papeles y respiro hondo mientras nos acercamos a la sala de juntas. -Oye Stacy, ¿qué es esto de las máscaras? 
- ¿Qué máscaras? - Pregunta ella mirando alrededor extrañada. 
- ¿En serio? La máscara que lleva John por ejemplo. - Le señalo al Director de Recursos Humanos que lleva una máscara de mono. 
- Yo no veo nada… - Responde mirándome confundida. - ¿Es jerga publicitaria? - Pregunta con inocencia. 
De repente, nada tiene sentido. Nadie más excepto yo se ha fijado en ellas. La reacción de Maya en el café. Ahora Stacy… Mi corazón empieza a latir con fuerza y siento la sangre drenarse de mi cara. ¿Estoy alucinando? Siento como mi cabeza empieza a dar vueltas mientras Stacy abre la puerta. Intento tranquilizarme pero mi corazón no se calma. Justo cuando levanto la vista me encuentro con cuatro hombres. Con máscaras de Toros. Siento que voy a vomitar. Stacy me mira preocupada pero antes de que nadie diga nada me disculpo y salgo corriendo la baño. 

¿Qué me está pasando? ¿Qué es esto? Deben ser alucinaciones. Estoy alucinando… ¿Qué me está pasando? ¡Me duele la cabeza horrores! 

Entro a trompicones a mojarme el rostro y tranquilizarme. Sin embargo, cuando llego delante del espejo ahogo un grito. 

Porque quien me devuelve la mirada soy yo. Soy yo con cara de caniche francés. 


Aquí podéis encontrar las historias del Reto "Los zapatos desconocidos":


Colección

Espero que os haya gustado el Relato y que le echéis un vistazo a los demás :) ¿Nos vemos en el próximo reto?¡Animaos!

Comentarios