Salón del Manga de Barcelona 2017: el gran flop

Este artículo estaba planeado para el lunes por la mañana pero decidí dejarlo reposar y subirlo hoy porque que éste es un tema delicado para mí y lo que voy a decir, probablemente, no guste a mucha gente.

He asistido al Salón del Manga de Barcelona en 8 ocasiones. La primera vez fue en el año 2009, me vine desde Valencia con mis padres y aún se hacía en La Farga. La siguiente vez que asistí fue en el 2011 y desde ahí ya fue una cita obligatoria. Era un evento que esperaba durante todo el año con muchísima ilusión y siendo ésta la última vez que  me he ido a casa con un sabor de boca amargo. 


Los cambios mal hechos nunca son para mejor. Y éste Salón del Manga de Barcelona 2017 ha sido la prueba. 


Pero antes de meternos de lleno en la crítica (siempre con intención constructiva), vamos a ir por partes y dejar algo claro. Yo me lo pasé bien. Sin embargo, hubo varios fallos de la organización que, por mucho que me encante el Manga y el Anime, no se deben dejar pasar. 

Remontémonos al primer incidente: cambiar la regulación tres meses después de poner a la venta las entradas. Además, no ofrecer la posibilidad de reembolso pese al cambio en las condiciones. Esto no solo provocó que la puntuación en su página de Facebook pasase de un 4 y pico a un 1,5. Lo cual ocurrió debido a las más de 500 calificaciones negativas que recibió después de anunciar el cambio: ahora ya no se puede salir y volver a entrar. En el Salón del Manga de Barcelona 2017: una vez fuera, ahí te quedas. 

Este cambió provocó que mucha gente (grupo en el que me incluyo) no comprase el pase para todos los días o que directamente, quisiese cambiar su entrada. Recordemos que esto último, NO ES POSIBLE. Muchos de los asistentes al Salón viven en Barcelona o estudian aquí, por ello, los Jueves y Viernes del evento hay mucha gente que suele ir un rato por la mañana, luego va una clase o dos y vuelve por la tarde. Con la nueva normativa esto no es posible.

La indignación llegó a tal punto que muchas personas presentaron una queja formal ante la delegación catalana de FACUA (organización que defiende los derechos de los consumidores), llevando esto a que dicha organización interpusiese una denuncia a la dirección del evento ante la Agencia Catalana de Consumo.

Cuando las entradas están agotadas, significa AGOTADAS. En el Salón del Manga de Barcelona 2017 significó: SORPRESA, AÚN QUEDAN.





Sí señores, como lo leen. Yo también pensaba que mis ojos estaban provocándome una alucinación por tener que madrugar un Domingo, pero no. Cuando llegamos al evento eran más o menos las 10 y en la parte de las taquillas había una cola de gente. Yo, atacada, pensaba que era para entrar. Pensando que había tal cantidad de personas que la cola llegaba al otro lado. ERROR. Esa gente estaba comprando entradas """agotadas""". Y no es que yo lo suponga, es que me lo dijo gente que estaba trabajando en los stands.

Me parece tan rastrero que por querer aparentar haya gente que no ha podido asistir a un evento que le gusta que no diré nada más por no calentar más el ambiente.


Un Domingo de Salón del Manga de Barcelona 2017 en hora punta donde sobra espacio. ¿Esto qué es?


Y por favor, no vengáis a decirme que es porque hay más pabellones. Que los pobres del pabellón 4 estaban hartos de verse las caras unos a otros porque apenas circulaba gente.

Está claro que como asistente agradeces poder caminar y ver con tranquilidad pero como expositor (ya sea comercial o no) pues, sinceramente, gracia poca o tirando a más bien ninguna. Preguntamos a unos cuantos stands donde compramos y todos coincidían en lo mismo ¿dónde está la gente este año? 

Pues en su casa porque tenían entendido que:

a) No quedaban entradas.

b) No podían volver a entrar y tenían algo importante que hacer el Domingo.

c) No les quedaba dinero y NO HAY NI UN MÍSERO CAJERO AUTOMÁTICO DENTRO DEL EVENTO. 

Sí, lo del cajero automático es otra crítica. Porque no todos los stands aceptan tarjeta de crédito y, en ediciones anteriores, podías salir a uno de los cajeros del Centro Comercial o incluso irte a casa y volver. Pero este año, NO. O vienes con dinero de sobra o te quedas con las ganas de comprar.

Que lo de que los horarios se actualicen o anuncien tarde tiene un pase. Que suban el precio de la entrada, pues bueno pica pero nos aguantamos porque nos gusta el evento. Pero llega un punto donde no se debe apretar más. Porque entonces revienta y pasa lo que pasa. Sí, seguro que el Salón del Manga de Barcelona seguirá batiendo récords de asistencia. Que esos asistentes se vayan a casa contentos y satisfechos con el gasto de su dinero, eso ya no os lo aseguro.

He de decir que no fue todo pésimo. Asistimos a una conferencia impartida por el Chef del restaurante Momiji en Valencia donde nos mostraba la cocina típica japonesa adaptada a la gastronomía valenciana. Fue interesante, entretenida y muy sabrosa. También hubo actividades que estaban muy bien y algunas de las exposiciones valían mucho la pena.

Sin embargo, como ya he dicho antes, la valoración general es bastante negativa. Y es una pena. Parece que este año la dirección decidió aplicar aquello del adaptarse o morir. 

Alguien debería haberles recordado que si un sistema te funciona, no lo toques.

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