Spiderman Homecoming: «nuestro amigo y vecino»

El sentido arácnido de Marvel funciona a la perfección y así lo demuestra «Spiderman Homecoming».


En nuestro país tuvimos que esperar unas semanas más que el resto del mundo pero valió la pena. Spiderman Homecoming es exactamente lo que necesitaba el superhéroe de las redes. Frescura, ingenio, bromas y cómo balancear la vida cotidiana con la excitante aventura de ser un superhéroe. 

La primera vez que escuché que Marvel tenía idea de hacer una nueva película de Spiderman mi reacción fue «¡¿Otra?! ». Pero ya dicen que a la tercera va la vencida y, en este caso, no podría ser más cierto. Sin embargo ¿qué es lo que ha hecho que esta sea, en mi opinión, la mejor adaptación cinematográfica del trepamuros?

EL CASTING. Sí, con mayúsculas. Hay varios motivos más pero por fin Marvel acierta con Spiderman. Personalmente, Tobey Maguire no lo hizo mal pero no me acababa de convencer. Lo de Andrew Garfield me pareció un intento desesperado por transformar al héroe «nerd y majete» en un «nerd, creído y algo badass». Un intento que falló estrepitosamente a mi parecer. Sin embargo, Tom Holland borda el papel del Spiderman adolescente, con su entusiasmo por ayudar y su problema balanceando responsabilidades. Sinceramente, a parte de su papel en «Lo Imposible» no recuerdo haber visto a Holland en pantalla pero me llevé una grata sorpresa con su actuación.




Otro de los factores del éxito es que, por fin, tenemos a un Peter Parker adolescente. Uno de verdad. Con su instituto, con su querer encajar, su jerarquía social (sí, incluso los cerebritos tienen jerarquías)... No se trata de un joven adulto buscando su sitio en el mundo. Y eso se agradece. Sobre todo porque Spiderman empezó como un adolescente y no como un hombre. En mi opinión, esa puerta que queda abierta para la evolución y madurez del personaje es un gran punto a favor.

Y aunque creo que diversas personas no estarán de acuerdo conmigo, otro de los motivos importantes para mí ha sido Michael Keaton. El villano que por fin tiene una motivación real. Su villanía no proviene de una sed de poder y conquista sino del deseo de sobrevivir y conseguir una buena vida para su familia. Un villano al que se puede comprender. Esto se agradece como herramienta de inmersión en la película. Al fin y al cabo, la gente en la vida real no va deseando conquistar el mundo o destruirlo porque sí (por norma general, vamos).

Además cabe destacar que, por primera vez, no pasamos por la introducción del superhéroe. Ya sabemos quien es Spiderman. Ya ha aparecido en el Universo Cinematográfico de Marvel y ya tiene su lugar. Así que la película salta directamente a lo interesante: ¿cómo va a lidiar el joven Peter Parker con el «mono» de salvar el mundo? Esta nueva característica también ayuda a crear otro ritmo para la película. Está menos estancada en el clásico de los tres actos: introducción, desarrollo y desenlace.

Si a todo esto le sumamos el humor característico del Spiderman original y una buena dosis de acción, Spiderman Homecoming se convierte en un éxito asegurado. Personalmente disfruté muchísimo de la película. Tanto que los 133 minutos se me pasaron volando. Sin embargo, también hubieron algunas cosillas que fallaron porque nada es perfecto.

La banda sonora, para ser de Marvel, me resultó floja sobre todo en los momentos de climax cinematográficos. Y la escena final post-créditos tan característica de Marvel es la mayor troleada de la historia.

Pese a estos dos fallos la película es muy recomendable. Sobre todo si eres o has sido fan de los cómics ya que la esencia de Spidey está ahí y la disfrutarás como nunca. Si no has seguido los comics, no importa. Como película de Marvel que es tienes acción, humor y algo de crecimiento emocional en un cómodo pack. 


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