El Mar de Carlota

La historia entre una niña y El Mar.



El agua de El Mar estaba fría. Movió sus pies a través de la ola que acababa de romper bajo sus dedos, sintió la arena blanda y maleable. Todos esos pequeños trocitos de piedra erosionados por el paso del tiempo, retazos de lo que quizás fueron gigantes, se colaban por los huecos de entre sus dedos. Buscando una salida más, arriesgándose a otra aventura para luego ser arrastrados por la fuerza del agua, limpiando a su paso y volviendo a ensuciar de arena blanda sus pies.

Carlota levantó la vista de sus pies y la dirigió al horizonte. La brisa marina, con su sabor a sal y libertad, le acarició la cara llena de pecas. Podía sentir como éstas saltaban para engancharse a esa adictiva fragancia; el mar. Su madre solía decirle que había sido besada por el océano y éste, ambicioso como era, quiso dejarle decenas de granitos de sal en forma de pecas. Porque si Carlota pertenecía a algún sitio, era al mar.

Cada vez que su madre, Ana, la llevaba a la playa Carlota sentía que el mar le cantaba. Su sonido la arrullaba cuando estaba cansada de tanto jugar con sus olas, pero la parte que más amaba, era la brisa. Carlota sentía que la brisa le hablaba. A veces, eran palabras muy claras, palabras que contaban historias de años atrás, muy, muy atrás. Otras veces, eran murmullos suaves y declaraciones de amor fugaz pero intenso. Y siempre, siempre, la misma voz; la voz de El mar. ¿Quién era el mar?

Cuando era más pequeña solía sentir una tremenda envidia hacia su prima Mar. Si Carlota había sido besada por el océano ¿por qué no llevaba su nombre? Fue un día que no aguantó más y se lo preguntó a su madre. Ana solo sonrío y le acarició su rubia cabellera.

—Ya le cedí al mar, con mucho dolor y poca voluntad, un trozo de mi corazón. Prometió dejarme conservar el otro.



… Dicen en la aldea,que esa roca blanca es Ana.
Cubierta de sal,y de coral,
lo espera en la playa.
“No esperes más niña de piedra,Miguel
no va volver,él mar le tiene preso,
por no querer cederle a una mujer”…


Si os has gustado este relato corto, no dudéis en visitar La Sal o La chica del tren.

Comentarios

  1. No hay mejor inspiración que una buena canción, ¿verdad? lol

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