Excusa para todo: el famoso «yo soy así»

Tu personalidad no siempre excusa tu comportamiento.


" —Oye, no te ofendas pero es que yo soy así."

" —Y con esa excusa Hitler cometió genocidio."

Lo sé, algo exagerado. Sin embargo, ha servido para dejar claro el tema de esta entrada. ¿Cuántas veces os habéis encontrado con alguien que usando su forma de ser, se excusa de todo? A mí me ha pasado más veces de las que me gustaría admitir.


No me malinterpretéis, por favor. Yo estoy a favor del individualismo, de que cada persona debe ser como quiera ser. Pero siempre con el respeto y la tolerancia por bandera. Sinceramente, últimamente me da la sensación que el individualismo está sobreexplotado. Todos quieren ser diferentes, únicos, excepcionales, originales... Lo que lleva en ocasiones a olvidarse que un poco de homogeneidad nunca vino mal. Pero bueno, volviendo al tema de la personalidad como excusa, que sí, que pasa.


De hecho, todos (incluyéndome a mí) hemos utilizado éste argumento en alguna ocasión. Quizás en más de una. Vale, unas cuantas. Incluso puede que en algunas de esas ocasiones fuese adecuado. Admito que hay comportamientos que, si no dañan a nadie intencionadamente, no deberían cambiarse. Pero aquí hablamos de esas discusiones en las que una persona se encuentra acorralada. ¿Solución? ¡Ah, es que yo soy así! 


La mayoría de veces, he observado este comportamiento en gente que es bastante egoísta y cómoda. Porque sí; la excusa del «yo soy así» no sirve más que para esconder la incapacidad de empatizar con los demás. O, directamente, la comodidad de no tener que hacerlo. Es más sencillo seguir sin alterar nuestra forma de ser que intentar razonar si un cambio no sería algo tan malo. Y es que hoy en día, se lleva mucho el «mientras ande yo caliente, jódase la gente». Así, en crudo.


No deja de ser cierto que hay gente que se ofende por nada. Sin embargo, dejarnos llevar por ésta comodidad no lleva más que a normalizar comportamientos perjudiciales. Porque claro, ahora también está de moda el menospreciar los sentimientos. Ahora se lleva el odio gratuito. ¡Que ser malote y frío es de gente guay! Claro que también es de gente irrespetuosa, intolerable y, probablemente, bastante triste.


Tu personalidad no debe servir para justificar tus errores o tu ofensas. Sí puede servir como medio para explicarlas. Puede ser una causalidad pero nunca una justificación. La diferencia es abismal entre ambas.


Se puede tener personalidad sin ofender a los demás. Así que, la próxima vez que vayamos a justificarnos con el «es que yo soy así», hagamos el esfuerzo de pensar. Quizás, el cambio no siempre sea algo negativo.

Comentarios

  1. […] para recordarte que eres más de lo que probablemente te sientes mientras lees estas palabras. Que tus defectos no te convierten en un monstruo. Te convierten en ti. Que tus virtudes, que las conocemos, te han […]

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