La receta de la Felicidad.

No existe.


Si has entrado en este post con la intención de encontrar una guía perfecta sobre cómo encontrar la felicidad, lo siento muchísimo, pero este no es el lugar. Tampoco soy yo la persona indicada para decirte cómo hacerlo.

Sin embargo sí puedo decirte algo: la felicidad no es un destino, es el viaje. 

Sí, sí... Todo muy zen y filosófico, lo sé. Pero aunque suene a filosofía de bolsillo, no es menos cierto. Y puede que pienses que con mis pocos años de experiencia qué voy a saber yo. Pues es cierto, no tengo la experiencia de una persona de 80 años, pero tengo la mía y es perfectamente válida.



Déjame compartirte otro secreto. Uno que sí puedo asegurar que es cierto. La Felicidad cambia de forma según pasan los días, según avanza tu vida. Tiene mil formas de manifestarse si sabemos apreciarla. Porque ahí radica la verdadera Felicidad, en saber apreciar las cosas que nos pasan, sean grandes o pequeñas. En tomarnos la molestia, el segundo, de pararnos a pensar "Me siento feliz".

Para mí, en ocasiones la Felicidad es poder quedarme viendo una serie con mi pareja, comiendo lo que me apetezca y no pensar en las obligaciones. Otras, en cambio, mi Felicidad es no tener ni un segundo para sentarme porque estoy ocupada y me siento productiva.

Por eso, la Receta de la Felicidad, es como todo en la cocina. Si sigues los pasos conseguirás el sabor estándar, pero no hay dos chefs que lo hagan igual y no hay dos sabores que emocionen igual.

Vive.

Hay demasiados sabores que descubrir y mucho estómago que llenar.

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