Odio gratuito, la nueva moda social


"Si las masas pueden amar sin saber por qué, también pueden odiar sin mayor fundamento."
William Shakespeare


Parece que ahora está de moda el odio.


Y mira que el concepto en sí no es novedoso ni mucho menos. Sin embargo, en los últimos 3 años hemos podido ver como el odio tomaba más y más poder en la sociedad.

No hablo de un odio hacia algo concreto (que de ese también hay). Hablo del odio por el odio. El simple hecho de detestar, en general, porque sí.

Las Redes Sociales, esperpento hiperbólico donde los haya, son un claro ejemplo. Ya no se trata de si el contenido es necesario o de calidad, se trata de que el contenido debe viralizarse. Si para ello hay que usar recursos de dudosa ética, no importa, porque el fin siempre le justificará los medios al odio.

No trato de alentar a la bondad o el altruismo, sino al simple hecho de no odiar. Hoy solo eres guay si te quejas de todo aunque no te muevas de tu silla para remediarlo. Si, en vez de intentar comprender o tolerar, acusas y despotricas sobre lo que no te gusta. Si además puedes añadir algún sarcasmo vejatorio de por medio, mejor que mejor. Porque los humanos somos seres sociales y encajar es una de las cosas que más anhelamos. Por ello, saltar al vagón del odio es tan sencillo. Igual de sencillo, como de cómodo.

Siempre he pensado que las personas que se paran en el odiar, sin llegar a la etapa de la indiferencia, suelen ser las más vagas. Es tan fácil detestar lo desconocido. A todos nos ha pasado, incluso en las cosas más banales. ¿Qué no conozco los ingredientes de este plato y huele raro? ¡Uff no! Odio esta comida. Y así, sin más, nos negamos a intentar comprender algo desconocido porque hacer el esfuerzo de probar es demasiado.

Cuando esa comodidad se ve reforzada por el sentimiento de pertenencia a un grupo, un grupo que odia, entonces tenemos el cóctel perfecto para crear a las personas tóxicas de la sociedad. Aquellas que se dejan arrastrar por el odio. Porque el grupo que odia unido, jamás será vencido.

Cuanto más nos quejemos, más despotriquemos y más odiemos, menos contribuimos a la sociedad. Porque una cosa es protestar, movilizarse e intentar llegar al cambio necesario y otra, muy distinta, es odiar.

Y es por eso, que os invito a apartaros de él. Rechazarlo. Tolerar lo diferente e intentar comprender aquello que no entra en nuestros esquemas. Porque el mundo, señores, se nos va por el desagüe y mientras, el odio por el odio, es su mejor apuesta.

Comentarios

  1. […] Porque claro, ahora también está de moda el menospreciar los sentimientos. Ahora se lleva el odio gratuito. ¡Que ser malote y frío es de gente guay! Claro que también es de gente irrespetuosa, […]

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